jueves, 10 de julio de 2014

CRISIS HUMANITARIA DE INMIGRACIÓN

Ante el problema de inmigración que se ha convertido en "crisis humanitaria", especialmente evidenciado por las capturas y deportaciones de centroamericanos -en su mayoría niños y adolescentes- en las fronteras del norte de México con los Estados Unidos (aproximadamente 47,017 niños y adolescentes que han sido capturados en la nación norteamericana por asuntos de ilegalidad inmigratoria y deportados entre Octubre del 2013 y Mayo de este año, de los cuales 34,611 proceden de Guatemala, El Salvador y Honduras) y ante el estéril diálogo que sostuvieron días atrás el vicepresidente de EEUU, Joe Biden, con los mandatarios de estas tres naciones centroamericanas, vale la pena reflexionar sobre ello y pronunciarnos a favor del bienestar de la integridad humana. 

Si fuésemos al espacio exterior y viésemos desde arriba nuestro hermoso planeta tierra, nos diésemos cuenta que no hay líneas fronterizas que dividan "de forma natural" su extensión, excepto quizás las que el hombre mismo ha hecho para dividir geopolíticamente a las naciones. Así, pues, la vista desde el espacio es sorprendentemente contraria a lo que nuestros ojos ven desde la tierra y es profundamente conclusiva: ¡No hay líneas fronterizas hechas por la mano de Dios! 

Aunque lo que sí hay son naciones -sin líneas fronterizas hechas por Dios que las divida- el problema de la inmigración es provocado por la falta de conciencia de quienes abusamos de las porciones de tierra que Dios nos ha prestado para vivir y convivir, llámense éstas naciones, pueblos o culturas. Creer que somos dueños de la tierra y no administradores de ella, es el clímax del problema de inmigración. Y aunque estamos comprometidos con acatar lo que las leyes establecidas por los gobiernos nos dicten respecto al tema de inmigración, también tenemos como tarea cristiana evaluar concienzudamente a la luz de la Biblia cuáles leyes e instancias legales contradicen los preceptos divinos o menosprecien el concepto de moralidad a fin de que podamos acatar tales leyes en su plenitud. 

Las escenas de las últimas semanas de los niños que están cruzando las distintas fronteras del norte rumbo a los Estados Unidos, quienes sufren las peores condiciones del clima desértico, siendo capturados por los agentes de las patrullas de control migratorio para luego ser llevados a refugios momentáneos antes de su deportación a sus países de origen, son desgarradoras. Los reportes e investigaciones indican que cientos de estos niños proceden de familias que profesan la fe cristiana en Centroamérica. Tal realidad, aunque parezca contradictoria ante la pre-suposición de que un cristiano o una familia cristiana debe o deben no violar ninguna ley por mandamiento divino (o a lo menos por un acercamiento bíblico o un intento de interpretación correcto de la Biblia respecto al tema de obedecer las leyes terrenales) nos ofrece a los cristianos la responsabilidad moral y ética de practicar compasión y misericordia con el inmigrante, aun cuando no tengamos un claro panorama o entendimiento sincero del contexto que provocó el éxodo de nuestros conciudadanos. 

Por tanto, elevo mi oración a Dios en tres dimensiones: 

1) Que Dios proteja, ayude, dé luz y sostenga a estos niños y sus familiares, en medio de su crisis inmigratoria

2) Que Dios transforme la mente y los corazones de nuestros gobernantes locales en Centroamérica, a fin de que éstos propongan, legislen y apliquen leyes apropiadas que provoquen mejoras en las condiciones socioeconómicas de nuestro istmo, con miras a frenar el masivo éxodo hacia los Estados Unidos

3) Que Dios transforme y atraiga de nuevo hacia Él a los gobernantes de Estados Unidos, nación que históricamente fundó su visión de gobierno en los preceptos bíblicos del amor, la compasión y la misericordia de Dios, a fin de que éstos implementen legalmente una verdadera y justa reforma migratoria en los EEUU

¿Hay alguien aquí que quiera unirse a mi oración? ¡Pronunciémonos! ¡Corramos la voz!

Con afecto cristiano,

Karel Golcher

domingo, 1 de junio de 2014

¿Misiones Urbanas en Nuestra Propia Ciudad?

Últimamente el movimiento misionero desde América Latina ha puesto su mirada en lugares que deben ser alcanzados por el evangelio pero que, comúnmente, son lugares que en su mayoría carecen de urbanidad, desarrollo y "carácter de ciudad". Este es un buen enfoque y prioritario, y creemos que no debemos perder dicha visión. Sin embargo, pareciera que por momentos se nos olvida que hay lugares que también deben ser evangelizados y alcanzados, que no necesariamente están ubicados donde geográficamente creemos que hay mayor necesidad (como aldeas pobres en países muy lejanos al nuestro). Tal es el caso, por ejemplo, de enormes ciudades desarrolladas y muy bien urbanizadas que alrededor del mundo crujen sus dientes por los golpes que la vida de pecado les da y que, desesperadamente, buscan alternativas equivocadas para menguar su sufrimiento físico y espiritual. Me estoy refiriendo a las ciudades donde vivimos, las cuales hemos perdido de vista cuando hablamos de "misiones"Debemos echar un vistazo a nuestras propias ciudades e invocar el nombre del Señor para que toque almas cristianas que se dispongan a  vivir el evangelio dentro de las mismas.

Por eso, sin descuidar nuestra tarea misionera transcultural realizada en otros países, debemos trabajar y luchar para llevar el evangelio con métodos urbanos y adecuados al aquí y al ahora en que se desenvuelve el hombre de "la modernidad", esto es, nuestras ciudades. Y aunque el evangelio tiene el mismo significado en cualquier parte del mundo, está claro que evangelizar en alguna ciudad de América Latina no es lo mismo que evangelizar en la China. Es bastante obvio que debemos cambiar nuestra metodología dependiendo del lugar donde nos encontremos. Así, pues, el lugar determinará la raza, la cultura, el idioma y las características singulares religiosas, políticas y sociales de la gente que queremos alcanzar. De ahí que, por ejemplo, no podemos evangelizar por igual a una tribu de Zaire que no posee los elementos de prejuicio tecnológico, que a un empresario y un ingeniero de la ciudad de Nueva York quienes sí poseen las herramientas tecnológicas necesarias para vivir a su manera.

Los laicos jugarán un enorme papel en la evangelización de las grandes urbes del mundo, pues son éstos los que más contacto tienen con el mundo moderno. Son los privilegiados de “llenar las ciudades” con el conocimiento verdadero de Dios. Por eso, los empresarios, artistas, músicos, filósofos, estudiantes, industriales, campesinos y toda la gente que se ocupa en algo, pueden ser alcanzados para Cristo de mejor manera por aquellos que se ocupan en lo mismo que ellos, es decir, laicos homónimos a éstos. 

La obra misionera realizada en países ajenos a los nuestros es muy importante, pues responde al llamado de Mateo 28:19-20 de llevar el evangelio a todas las naciones. Pero también creo firmemente que Dios anhela que los cristianos penetren en donde, por algún temor, nadie quiere penetrar. Se nos olvidó que la ciudad donde vivimos es nuestra Jerusalén. Sí debemos ir a los confines de la tierra donde aún no se ha predicado de Cristo. Eso es prioritario. Pero no por ello deja de ser importante la evangelización de nuestra propia ciudad. No todos los cristianos pueden ir lejos a otros países como misioneros, pero muchos pueden ir cerca y compartir el mensaje que puede cambiar la vida otras personas. 

No debemos perder de vista la enorme necesidad de Dios que nuestras ciudades sufren por la ausencia eficaz del mensaje de Jesucristo.

domingo, 23 de febrero de 2014

22 Características Éticas Neo-Testamentarias que Hacen que el Reino de Dios sea Distinto y OPUESTO a Cualquier Otro Tipo Reino Terrenal



La ética del Nuevo Testamento es totalmente distinta y OPUESTA a la práctica de las iglesias de la actualidad que se dejan llevar por la corriente posmoderna de grandeza y opulencia, al ajustar su manera de pensar y su praxis al esquema de los reinados terrenales y no al esquema del reinado de Jesús. Notemos que, en oposición a los reinos terrenales, en el Reino de Dios:

1)  Los pobres serán ricos y los ricos serán pobres, Lc. 6.20-26

2) El que quebranta la ley y los no dignos son salvos, Mt. 21.31-32

3) Los que se humillan serán exaltados, 1 P. 5.5-6

4) Los que se exaltan serán humillados, Lc. 18.14

5) Los ciegos recibirán la vista, Jn. 9.39

6) Quienes dicen que ven quedarán ciegos, Jn. 9.40-41

7) Experimentamos la libertad al ser esclavos de Cristo, Ro. 12.1-2

8) Dios ha escogido lo necio del mundo para avergonzar a los sabios, 1 Co. 1.27

9) Dios ha escogido lo débil del mundo para avergonzar a los fuertes, 1 Co. 1.27

10) Dios ha escogido lo vil y lo menospreciado para deshacer las cosas que son, 1 Co. 1.28

11) Nosotros obtenemos el mundo del porvenir, al perder el mundo actual, 1 Ti. 6.7

12) Si amas esta vida, la perderás; odia esta vida, y obtendrás la siguiente, Jn. 12.25

13) Tú llegas a ser el más grande de todos al ser el siervo de ellos, Mt. 10.42-45

14) Al hacer tesoros aquí, uno se priva del galardón celestial, Mt. 6.19

15) Al hacer tesoros en lo alto, se obtiene la riqueza del Cielo, Mt. 6.20

16) Acepta tu muerte a fin de vivir en plenitud, Jn. 12.24

17) Libérate de toda reputación terrenal para ganar el favor celestial, Flp. 3.3-7

18) Los primeros serán últimos, y los últimos serán primeros, Mc. 9.35

19) La gracia de Jesús se perfecciona en tu debilidad, no en tu fortaleza, 2 Co. 12.9

20) El más elevado sacrificio para Dios es la contrición y el quebrantamiento, Sal. 51.17

21) Es mejor darle a otros que recibir algo de ellos, Hch. 20.35

22) Da todo lo que tengas para que puedas recibir lo mejor de Dios, Lc. 6.38

El hecho de que formes parte del reino de Dios implica que debes pensar y vivir de acuerdo a dicho reino, el cual es absolutamente distinto a los reinos de este mundo. El reino de Jesús, mostrado y evidenciado en el Nuevo Testamento, es totalmente OPUESTO a cualquier otro tipo de reinado terrenal. En el reino de Jesús las cosas son radicalmente distintas y opuestas a como nos las imaginábamos o como deseábamos que fueran. Si nuestro punto de comparación para pensar y actuar se basa en un reinado terrenal y no en el reinado de Jesús, vamos por el camino equivocado. 

lunes, 20 de enero de 2014

URGENTE: ¡ORA POR TU PASTOR!

Como nunca antes, los pastores están bajo ataque espiritual, emocional y físico. Satanás está haciendo todo lo posible para destruir a los pastores alrededor del mundo. Las estadísticas revelan que los pastores están abandonando el ministerio en proporciones epidémicas. Cada mes, por lo menos en los Estados Unidos de América, alrededor de 1,700 pastores abandonan el ministerio. ¡Eso es casi 55 al día! 


Tu pastor enfrenta ataques espirituales y emocionales todos los días. Las expectativas puestas en los pastores son enormes. Muchos esperan que los pastores sean los super-cristianos, los poderosos líderes, los teólogos inquebrantables, los magos financieros y recaudadores de fondos, los que llenan todas las necesidades de todas las personas en la iglesia, los que trabajan 60-70 horas a la semana y mantienen una vida de hogar perfecto. El pastor es el que tiene la sabiduría de Salomón, el que predica como el apóstol Pablo, el que tiene la fe de Pedro, el que dirige como Gerente General, es el consejero, el psicólogo, el que tiene la misericordia de la Madre Teresa y el que camina en humildad. Así como las expectativas han aumentado, el respeto por los pastores se ha desplomado. En una lista reciente de las profesiones más respetadas, el pastor estuvo justo por encima del “vendedor de carros”. Satanás sabe que así como es el pastor, así es la iglesia. Si el diablo es capaz de destruir pastores, entonces él puede arruinar iglesias. Cada año, 7,000 iglesias cierran sus puertas. Como nunca antes el pastor necesita gente como tú orando por él.


Aquí te comparto algunas estadísticas alarmantes que nos retan a orar por los pastores. Aunque estas estadísticas pertenecen a pastores de los Estados Unidos, pueden servirnos de referencia para lo que sucede con los pastores en América Latina y otras regiones del mundo:


  • 1,700 pastores abandonan el ministerio cada mes debido a problemas morales, por “quemarse en el ministerio” (burn-out) o problemas en sus iglesias.
  •  El 50% de los pastores están tan desanimados que estarían dispuestos a dejar el ministerio si tan sólo pudieran, pero no tienen otra forma de hacer sus vidas.
  •  El 70% de los pastores constantemente luchan en contra de la depresión. 
  •  El 80% cree que el ministerio pastoral tiene un efecto negativo en sus familias.
  •  El 70% dice que ellos tienen hoy una auto-imagen muy baja respecto al día en que entraron al ministerio.
  •  El 40% reporta serios conflictos con sus líderes (consistorios, consejos, Juntas, Directivas) por lo menos una vez al mes.
  •  El 90% de los pastores reportan trabajar entre 55 y 75 horas por semana (cuando sólo debieron haber trabajado 40 hrs.).
  •  El 80% de los graduados de un Seminario Bíblico o Teológico que entran al ministerio, abandonarán el ministerio en los primeros cinco años. 
  •  El 70% sintieron que Dios los llamó para el ministerio pastoral antes de iniciar sus ministerios, pero después de tres años de ministerio sólo el 50% aun siguió sintiendo el llamado.
  •  El 70% de los pastores no tiene un amigo cercano, un confidente o un mentor.
  •  Sólo el 10% de los ministros se retirarán como ministros de alguna manera. 

 Y RESPECTO A LAS FAMILIAS DE LOS PASTORES...
  • El 50% de los matrimonios de los pastores terminarán en divorcio.
  • El 80% de las esposas de los pastores se sienten menospreciadas por los miembros de la iglesia.
  • El 80% de las esposas de los pastores desearían que sus esposos escogieran otra profesión.
  • La mayoría de las esposas encuestadas dijeron que el evento más destructivo que les ha ocurrido en sus matrimonios y en su familia, fue  el día en que ellos entraron al ministerio.

 Hoy más que nunca, ¡ORA POR TU PASTOR!

jueves, 19 de diciembre de 2013

¿PUNTA DE LANZA O CARNE DE CAÑÓN? Un Misionero Latino Lejos de su Tierra

Por Benjamín H. Álvarez
Sirviendo en Westfalia, Alemania
20 de diciembre de 2013


Después de casi cuatro años en el campo misionero acá en Alemania, vuelvo a vivir una de esas noches en las que el sueño se me escapa, son las dos de la madrugada. Ya me disculpé por lo que voy a escribir para los que recibieron mi mensaje por correo electrónico. Para los que leen este artículo sin esa previa comunicación, valga la disculpa.

Ya se acerca navidad, ya solo faltan cuatro días, y por si fuera poco, hoy estamos cumpliendo 16 años de casados con mi esposa. La quería invitar al menos a almorzar, pero ella está quebrantada de salud, quizá, como me ha dicho, por toda la presión que significan estos años lejos de lo más familiar junto a la gran familia en Guatemala, privándonos también de nuestro clima tropical. He sido testigo de sus quebrantos a través de estos largos meses.

Mañana, o mejor dicho más tarde, de todos modos cuento con poco tiempo. Por la mañana y quizá hasta como a las cuatro de la tarde tengo mi día semanal de hacer limpieza y a partir de las cinco y media, actividad con el grupo de adolescentes de la iglesia. No, no piensen que hago limpieza todo el día en nuestro apartamento. Este es un trabajo que hago (y mi esposa también) desde que llegamos a Alemania en abril del 2010. Debido al escaso apoyo económico con el que contamos de parte de iglesias y hermanos en Cristo (cuyas ofrendas, aunque pocas siempre son un motivo de alta gratitud delante de nuestro Señor Jesucristo), nuestro presupuesto está lejos de ser completado para que podamos dedicarnos de lleno a los asuntos de ministerio. Y como no tuve la suerte de aprender otra vocación que la del ministerio de la iglesia, pues al menos me defiendo con escoba y trapeador, cosa que hice también durante mis cuatro primeros años de estudio en SETECA, Guatemala. Así que así como me ven, soy un “misionero biocupacional”, “tent maker” ¿o debería decir “tent cleaner”?

Ya se acerca navidad y mi hijo no recibirá su regalo deseado, ya lo sé, al igual que muchos niños sobre esta tierra, pero hoy no quisiera que piensen precisamente en los pobres y desamparados que en la noche de navidad ni siquiera tendrán qué comer, como muchos otros días (recuerda que el Maestro dijo que a los pobres siempre los tendréis). Hoy tampoco quiero que piensen en mí y en mi familia necesariamente. Nosotros al menos tendremos comida, aunque la compartamos en una cena entre nosotros tres, y seguramente nos vayamos a la cama temprano, tratando de disimular que extrañamos aquellas reuniones familiares un poco más concurridas, cerca de los nuestros. Quisiera llamar tu atención hacia aquél misionero o misionera por el que un día se oró en tu iglesia, y al que tú mismo le dijiste que orarías por él, o incluso hasta que darías una ofrenda para su ministerio. Quizá incluso le impusiste las manos en nombre de la iglesia de Cristo.

Somos nosotros, acá en el campo lejano. Somos “punta de lanza”, nos profetizaron muchos, somos “pioneros”. Créanme que esas palabras me animaron mucho en su momento, y para ser honesto son palabras que aún me sostienen. Sin embargo, a veces me siento traicionado por el ejército que represento, y en vez de ser como punta de lanza, me siento como “carne de cañón”. Como esos soldados más inexpertos y tontos enviados al frente con la certeza de que no conseguirán nada, que darán sus vidas para que el enemigo gaste sus municiones, mientras la retaguardia (donde están los soldados más experimentados y valiosos) planea su avance o mejor aún su huida.

Ya sé, nuestro movimiento misionero latino es reciente y tenemos mucho que aprender. Y los compatriotas guatemaltecos dicen que “echando a perder se aprende”. Honestamente me daría pena perder la vida como carne de cañón. Preferiría gastarla como punta de lanza. Aunque de todos modos mi vida y la de muchos colegas misioneros quede sepultada y perdida en el campo de batalla y nunca sea encontrada por los “arqueólogos de las misiones”, me será suficiente recompensa que mi Señor un día me diga, “Bien, buen siervo y fiel, sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré, entra en el gozo de tu Señor”.

Y precisamente porque nos extendemos como viendo al invisible hacia esa recompensa, es que hoy les pido perdón a los que se sientan ofendidos con mis palabras. Cuando Dios nos llamó a las misiones a través de un predicador o misionero, nosotros nos tomamos en serio el llamado, fuimos tan crédulos que vean dónde vinimos a parar. ¿Qué pasó con los que hicieron compromiso de orar? ¿de ofrendar? ¿de escribir? ¿Qué fue de los que nos impusieron las manos? ¿Acaso se olvidaron de nosotros?

No me malinterpretes, no escribo estas letras con rabia, sino con lágrimas en mi rostro...

Te he abierto quizá demasiado mi corazón. Pero no olvides que alzo la voz también por mis colegas en el campo misionero. Casi sin excepción cuando comparto con ellos acerca de mis problemas financieros, me dicen con estoica resignación y hasta con una sonrisa: “bienvenido al club”. Queremos ser verdaderamente punta de lanza y que detrás nuestro haya un ejército valiente dispuesto a avanzar. Y que ese avance sea tal, que volvamos a ser levantados una y otra vez como lanzas hasta que realmente quedemos inutilizables. Pero no queremos ser lanzados para ser olvidados, y si ese fuera el caso que seamos verdaderamente impulsados como puntas de lanza y no como carne de cañón.

Ahora para cerrar, me da pena desearte una feliz navidad, luego de lo que he escrito. Pero deseo que la pases bien. Seguramente recibirás un saludo de navidad de algunos de mis colegas misioneros. ¿Cuál es el reto práctico? Piensa en ese misionero o misionera con el que más te identificas. Ora por él o por ella y su familia de manera muy seria en la noche de navidad. ¿Puedes escribirle? Hazlo. ¿Puedes llamarle por teléfono? Mucho mejor. ¿Puedes ofrendar para el ministerio al que Dios le ha llamado? Entonces haz un compromiso firme y cúmplelo. Solo así haremos que las misiones dejen de ser una linda conferencia o una canción, y que pase a ser un estilo de vida de la iglesia de Cristo, el ejército de Dios contra el cual ni las puertas del hades deben prevalecer.

Yo no soy el mejor recaudador de fondos para las misiones. Siempre he tenido problemas con ese asunto. Hago mis viajes para informar del ministerio, les relato la verdad de lo que vivimos en el campo y hasta reparto tarjetas de oración con mi número de cuenta. Y estoy seguro que mis colegas han hecho algo parecido o mejor. De mi parte no serás manipulado para que des como “por obligación” o “por tristeza”. Si esta carta te causó tristeza, resuelve eso delante de Dios. Si te causó molestia, te invito siempre a ir delante de Dios. Pero si vas a dar algo, dalo hasta que sientas gozo, porque Dios ama al dador alegre.

Si después de orar, sientes la convicción de que otras personas que están detrás del movimiento misionero latino deben leer este escrito, siéntete en la libertad de enviarlo a tus contactos. Espero que nuestra voz como misioneros en el campo sea escuchada por nuestra base de envío: iglesias, agencias misioneras, pastores y centros de formación. Esta no es una carta anónima y tampoco el resultado de un diálogo con otros misioneros. Asumo solitariamente la responsabilidad de su contenido.

Benjamín Álvarez

La imagen proviene del museo romano de la ciudad de Xanten, Westfalia, Alemania. Las diversas puntas de lanza corresponden a hallazgos arquelógicos en esa ciudad que fuera un campamento romano desde el año 12 antes de Cristo (Vetera I) y que en el año 100 d. C. llegó a ser la “Colonia Ulpia Traiana”. Fotografía por Benjamín H. Álvarez.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Los Dinosaurios y el Hombre, según la Biblia

El Dr. John C. Whitcomb ha sido profesor de Teología y de Antiguo Testamento por más de 50 años, y es ampliamente reconocido como un líder estudioso de la Biblia. Él enseñó en Grace Theological Seminary en Winona Lake, Indiana, desde 1951 hasta 1990, y obtuvo mucho reconocimiento sobre su obra "El Diluvio del Génesis, en la cual fue co-autor con el Dr. Henry Morris en 1961. Dicho libro ha sido acreditado como uno de los principales catalizadores para el movimiento creacionista bíblico moderno. Te invito a que escuches la siguiente conferencia del Dr. Whitcomb (en inglés con traducción al español), pulsando el botón de play. Espero sea de provecho y bendición para ti.

jueves, 5 de diciembre de 2013

¡Mi Homenaje a Nelson Mandela!

Nelson Mandela ha pasado a la presencia del Señor, hoy 5 de diciembre de 2013. Porque fue un gran cristiano, protestante Metodista oriundo de Sudáfrica, fue también un gran ser humano quien ejemplificó muchos de los valores de Jesús, de la iglesia y del cristianismo. Haber defendido con coraje sus principios y valores, le creo vitupero e injusto encarcelamiento, todo por amor a Dios y a la humanidad, haciendo de su vida, un sincero y verdadero intento de ejemplificar a Jesús. 

¿Qué podría aprender el cristiano iracundo, egoísta, divisor, egocéntrico, narcisista, avaro y orgulloso de nuestros días, a la luz de la extraordinaria y ejemplar vida del pacifista, altruista, misericordioso, humilde y generoso Nelson Mandela? ¡Es una obligación aprender mucho de líderes como él!

El Consejo Metodista Mundial en ceremonia del 21 de septiembre de 2000, en la Catedral Metodista en Ciudad del Cabo; y con un impacto significativo en la política evangélica e internacional, con la participación de Sudáfrica, entregó a su ex-presidente, el Dr. Nelson Mandela, el "Premio Mundial Metodista de la Paz, 2000". Después de la ceremonia de premiación, Mandela dijo: "Hemos recibido muchos premios incluyendo el Premio Nobel de la Paz, pero esto es muy especi
al para mí, es el premio otorgado por mi Iglesia Metodista".

¡Mandela verdaderamente descansa en paz con Jesús! Proclamó la paz, sufrió por ella y murió con ella. ¡Gracias por el legado! 
(1918-2013)


Certificado de membresía de Nelson Mandela a la Iglesia Metodista que data de 1930

martes, 5 de noviembre de 2013

GUIANDO A LOS MIEMBROS DE LA IGLESIA A TENER UN MAYOR COMPROMISO

En el mundo de hoy, donde el compromiso muchas veces no se valora mucho, tenemos que levantar personas que se dediquen a los propósitos de Dios, usando su vida, su energía y sus recursos.
 
La iglesia que estamos construyendo hoy en día es más que un edificio físico, es una red viva de relaciones que durarán toda la vida.

  La iglesia está llena de diversidad pero unificada por el amor a Cristo y su reino. Una iglesia llena de personas que están comprometidas con levantar la iglesia, atraerá a otros y creará un ambiente de emoción y alegría.


Aquellos que se comprometen con la iglesia local (¡con Dios!) lo expresan en cinco aspectos:

1.       Teniendo Convicción

Las personas deben estar convencidas, es decir, deben tener una gran confianza en que la iglesia local es un lugar donde ellos pueden dar su vida para crecer, aprender, dar, edificar y bendecir.

Si yo no fuera pastor, aún así yo estaría comprometido con la iglesia. Mi compromiso no comenzó después de convertirme en un líder o pastor o anciano. Si tú no fueras pastor o líder de iglesia, ¿aún así estarías comprometido porque te fascina la casa de Dios?

2.       Valorando la Iglesia Local

Cuando las personas valoran algo, lo estiman altamente y creen que eso es de vital importancia.

Los valores rigen la vida de las personas y están en el centro de lo que verdaderamente somos. Lo que creemos es la más grande y alta prioridad de nuestras vidas.

Las personas que valoran la iglesia local moverán sus vidas alrededor de la iglesia, no la iglesia alrededor de sus vidas.

3.       Teniendo Pasión por la Iglesia Local

Las personas comprometidas son fervientes en espíritu y tienen un corazón lleno de devoción, servicio y liderazgo. La pasión dirige todo. Es la fuerza motriz interna que mueve a la gente hacia la toma de decisiones. Las personas deben apasionarse por las mismas cosas por las que Jesús se apasionaba.

El rey David tenía una enorme pasión por la casa de Dios que "lo consumía". ¿Están la casa de Dios y el amor por el pueblo de Dios consumiendo tu corazón y el corazón de los que lideras?

Lo contrario de la pasión es la inactividad, la indiferencia, la neutralidad y la lentitud. Los creyentes apasionados son fervientes en espíritu, en devoción, en servicio y celo por Dios. Los corazones apasionados seguirán ¡siempre! viniendo a la casa de Dios, anticipando algo nuevo cada vez que se reúnen. La pasión es por Jesús y sus enseñanzas, por servir dentro y fuera de la comunidad, por dar materialmente lo mejor de nosotros, por la comunión que se adquiere en la congregación de la iglesia, aunque ésta establezca la casa de Dios en la sala o el patio de un hogar, en un edificio rentado, en una calle, en una plaza, en un mercado o, incluso, debajo de un árbol.

Según algunas estadísticas, podríamos decir que cada semana cerca de 100 millones de personas asisten al edificio donde se congrega la iglesia (es decir, el templo, la casa de Dios) alrededor del mundo. A la semana siguiente, otro grupo diferente de 100 millones de personas podrían estar en la casa de Dios y no volver hasta dentro de tres o cuatro semanas. El patrón de la asistencia es irregular por varias razones: trabajo, familia, vacaciones, enfermedad, etc.

Pero la conclusión es que cuando las personas estiman algo, les gusta estar cerca de ello y se comprometen a hacer de ello algo aún mejor.

No es lo mismo asistir constantemente a la reunión de la iglesia, que impactar con nuestra asistencia. Uno puede asistir constantemente, pero no marcar ninguna diferencia. Congregarse consistentemente no equivale a impactar espiritualmente a las personas o manifestar compromiso. Las iglesias prósperas están llenas de personas que "aman" a la Iglesia y "se comprometen" a hacer de ella algo que maravillosamente atraiga a los de afuera.

4.       Teniendo Visión por la Iglesia Local

Edificar y levantar las vidas de los miembros de la iglesia local es la visión de Dios. Sólo los cristianos comprometidos pueden darse cuenta de que la iglesia local es el medio para alcanzar a los perdidos para desarrollarlos y convertirlos en seguidores totalmente dedicados a Dios. Los cristianos comprometidos ven esa visión claramente y la aman profundamente.

5.       Perteneciendo a la Iglesia Local

Cuando las personas sienten que pertenecen a algo, piensan: "Yo soy parte de algo donde puedo dar y recibir, sentir amor y afecto, atender y ser atendido. Yo puedo hacer una diferencia y yo soy importante". Si las personas creen que pertenecen a una iglesia local, entonces van a entregar su vida a esa familia.

¡Que el Señor Jesús nos ayude a animar a otros a que se comprometan con Él, con Su Iglesia, con Su reino! Sólo iglesias comprometidas logran impactar al mundo.

martes, 13 de agosto de 2013

7 COSAS POR LAS QUE UN LÍDER NUNCA DEBE DISCULPARSE

1) NUNCA PIDAS DISCULPAS POR SOÑAR EN GRANDE

Él es Dios … Él quiere más para la Iglesia que lo que nosotros queremos para ella... ¡Pide en grande!

Tenemos un Dios enorme que puede hacer cosas que son absolutamente ¡GRANDES! ... y si nos centramos en SU PODER en lugar de enfocarnos en nuestras limitaciones, siempre estaremos dispuestos a escuchar lo que Él diga y luego hacerlo, a pesar de que no todas nuestras preguntas sean respondidas.

2) NUNCA PIDAS DISCULPAS POR LA PASIÓN QUE HAY DENTRO DE TI

Alguien podría decirte alguna vez: "Amigo, creo que serías más eficaz como líder y comunicador si tan sólo te calmas un poco." Bueno, yo te digo: ¡Échale un vistazo a Jeremías 20:09! ... 

Jesús comenzó un fuego dentro de mí el 5 de Mayo de 1985 ... y cada año dicho fuego se ha encendido aún más. Tú puedes ser consumido con pasión, o estar contento con ser pasivo. Al que tiene pasión Jesús lo usará para cambiar al mundo ... al pasivo, el enemigo lo usará para dañar al mundo.

3. NUNCA PIDAS DISCULPAS POR QUERER LIDERAR

Si tú eres llamado por Dios y dotado por Dios para liderar... ¡Entonces LIDERA! Alguien tiene que tomar las decisiones. Alguien va a tener la última palabra ... y si ese es el llamado que Dios ha puesto en tu vida, entonces ¡HAZLO!

4. NUNCA PIDAS DISCULPAS POR NO ABRAZAR LA AGENDA DE OTROS

Tienes que entender que, como líder, si experimentas cualquier nivel de éxito, otras personas querrán unir su agenda a la tuya. Muchas veces tengo que decirle a la personas: "¡Lo siento!... tu agenda no es mi pasión".

Como líderes, tenemos la responsabilidad de adoptar la visión y la agenda de Dios para nuestras vidas ... ¡No la agenda de los demás!

No estoy diciendo que las ideas de los demás son malas, o incluso equivocadas. Es solo que no se puede abrazar algo que Dios verdaderamente no ha hecho nacer dentro de ti; hacerlo así sólo conducirá a la frustración personal.

5. NUNCA PIDAS DISCULPAS POR ESPERAR LO MEJOR DE OTROS

Los líderes no deben tener miedo de establecer altos estándares ... ¡NUNCA! Creo que es un error esperar la perfección de los demás, pues todos somos seres humanos y nos equivocamos!

PERO ... no está mal esperar que los demás den lo mejor de sí. Aún lo "mal hecho" está por encima de lo "mediocre" (por cierto, la mayoría de las veces, si la gente ve al líder dando lo mejor, ¡eso les inspirará a hacer lo mismo!).

6. NUNCA TE DISCULPES POR QUERER ALCANZAR A MÁS GENTE

No puedo evitarlo ... ¡Jesús ha hecho un enorme cambio en mi vida! y yo quiero que la mayor cantidad de personas me escuchen hablar de eso. Quiero que también muchas personas sean cambiadas por Jesús. ¡Quiero que muchos conozcan de Él! Al fin y al cabo habrá una mega-iglesia en el cielo y yo debmo empezar a poblar el cielo desde la tierra.

Nunca te disculpes por abrazar el hecho de que Dios nos ha llamado para reconciliar al mundo! (2 Corintios 5:16-21).

7. NUNCA TE DISCULPES POR DECIR "¡NO!" A LO QUE TÚ SABES QUE DEBES DECIR "¡NO!"

Una de las frustraciones más grandes que he tenido como líder es cuando cometo pecados "porque me han obligado", es decir, cuando hago algo porque "siento que tengo que hacerlo" (por la presión de un grupo o de un jefe no espiritual) en vez de hacerlo porque realmente "me siento guiado por el Espíritu Santo a hacerlo".

Sólo porque tengamos buenas oportunidades no significa que debamos abrazarlas, aceptarlas y adoptarlas ... porque decir "sí" a todo a menudo significa que tenemos que decir "no" a las cosas que son realmente importantes.

martes, 2 de julio de 2013

¿Quién es el Mayor en el Reino de Dios?

Marcos 9:33-37 (33) Y llegó a Capernaúm; y cuando estuvo en casa, les preguntó:  ¿Qué disputabais entre vosotros en el camino? (34) Mas ellos callaron; porque en el camino habían disputado entre sí, quién había de ser el mayor. (35) Entonces él se sentó y llamó a los doce, y les dijo: Si alguno quiere ser el primero, será el postrero de todos, y el servidor de todos. (36) Y tomó a un niño, y lo puso en medio de ellos; y tomándole en sus brazos, les dijo: (37) El que reciba en mi nombre a un niño como este, me recibe a mí; y el que a mí me recibe, no me recibe a mí sino al que me envió.

En la falta de claridad de los apóstoles encontramos un extraño consuelo. Si Cristo pudo usarlos en una forma remarcable aun a pesar de sus actitudes extrañas e impías en una gran variedad de asuntos, ¡entonces hay esperanza para nosotros! El texto visto anteriormente es importante porque ocurrió durante un viaje del señor Jesús. Sucedió luego de que Pedro hiciera su confesión (inspirado por Dios) sobre la identidad mesiánica de Jesús de Nazaret, y nuestro Señor reveló que más adelante sería traicionado, entregado a los escribas y al sumo sacerdote, y que sería crucificado. De alguna manera, los episodios que preceden a este incidente fueron los momentos decisivos de la revelación misma de nuestro Señor acerca de su identidad, sus intenciones y su tarea en el mundo. El Mesías de Dios sería avergonzado, torturado, humillado y crucificado, pero tres días después resucitaría. Qué asombrosa enseñanza llena de implicaciones sobre la humildad de Jesucristo y su deseo de seguir la voluntad de su Padre hasta lo más extremo. ¡Qué revelación: el ungido de Dios sería humillado con tal de redimir a los suyos!
 
Inmediatamente después de esta notable revelación, los apóstoles acompañaban a nuestro Señor a su pueblo de origen, Capernaúm. Por el camino, la conversación de los discípulos debe haber estado muy animada, tanto que intrigó a nuestro Señor y les preguntó el tema de la misma en el camino a casa. El silencio de los apóstoles debe haber sido grande, pues sabían de qué hablaban y se avergonzaron, tanto del contenido como de la manera en que platicaban. El texto es claro en el verso 34: “Mas ellos callaron; porque en el camino habían disputado entre sí, quién había de ser el mayor”. Los apóstoles apenas habían reconocido que su maestro, Jesús de Nazaret,  era de hecho el Mesías esperado desde hace mucho tiempo, y sus mentes comenzaron a pensar en el “lugar de privilegio” que disfrutaban y que disfrutarían quizás en el reino venidero. ¡Cuán inadecuado y vergonzoso! Estaban en el umbral de la enseñanza más clara del Señor acerca de su próxima humillación y muerte, y mientras tanto los apóstoles estaban hablando acerca de su propia bendición, grandeza e importancia.

En lugar de regañarlos, Jesús se sienta, llama a los doce y les enseña la esencia de la grandeza del reino: “Cualquiera que quiera ser el primero, debe de ser último y el siervo de todos”. Este principio de la grandeza a través del servicio, de llegar a ser el primero siendo el último y el siervo de todos, marca cada dimensión de la vida de nuestro Señor. Desde su nacimiento, su adolescencia y su adultez, en cada fase de su vida y ministerio, nuestro Señor demostró la verdad de este principio dinámico. En un sentido, Él llama a sus discípulos a imitar su propia vida, y a personificar en sus caracteres y prácticas la misma humildad que caracterizó su propio trato. La grandeza no consiste en comparar nuestras habilidades, importancia, recursos, logros y talentos con los de otros. La grandeza, según la definición de Cristo, está disponible a cualquiera que esté dispuesto a llegar a ser el último, a llegar a ser el siervo de todos.

Y para mostrar la imagen concreta de esta humildad, Jesús toma a un niño y lo pone en medio de los apóstoles, “y tomando a un niño en sus brazos”, lo cual da la sensación de la humildad requerida. “El que reciba en mi nombre a un niño como éste, me recibe a mí; y el que a mí me recibe, no me recibe a mí sino al que me envió”Esto vincula a la humildad -que se expresa en la persona más humilde- con el mismo Rey.  Verdaderamente, nuestro Mesías no puede ser hallado o recibido de otra forma que no sea por medio de la humildad. La humildad es la única puerta para recibirle.


¿Hasta qué punto su vida y ministerio reflejan la sabiduría y revelación que Jesús les dio a sus discípulos ese día?  ¿Ha encarnado usted en su propia vida la realidad que dice que para ser el primero debe ser el último, el siervo de todos?  Esta es la revelación de Dios y es una norma para el liderazgo.  Sin humildad y modestia, sin servicio y sumisión, no puede haber liderazgo; sin madurez, no hay representación de Cristo.  Este es precisamente el por qué hay muy pocos líderes cristianos honestos.  Muchos (si no la mayoría) no desean humillarse para luego ser exaltados. 

Comprométase de nuevo a esta redefinición básica pero revolucionaria de lo que significa ser grande. “Cualquiera que quiera ser el primero, debe ser último y el siervo de todos”. ¿Quisiera ser el primero usted también?

martes, 4 de junio de 2013

CARTA A MIS AMIGOS Y AMIGAS QUE NO HAN QUERIDO RECIBIR A JESUCRISTO COMO SU SEÑOR Y SALVADOR:

Ante la inminente venida del Señor Jesucristo, sabiendo que la Palabra de Dios afirma que el día y la hora (de su venida) nadie lo sabe, y que en los postreros días -es decir- hoy en día, vendrán muchos engañadores, se predicará un falso evangelio, la maldad y la depravación del mundo serán como en los días de Noé y los eventos climatológicos nos sorprenderán con daños incalculables como nunca antes visto, ante todo este preámbulo, quiero decirte esto:

Si notas que en cualquier momento millones de cristianos desaparecen súbitamente de la tierra, te recomiendo lo siguiente:

1) Cree firmemente que todo lo que los cristianos decían a cerca de Jesús y la Biblia es cierto. Arrepiéntete de tus pecados y entrega tu vida a Jesucristo.

2) Busca a los nuevos predicadores (que estarán predicando exactamente el mismo mensaje que antes se predicaba) y escúchalos.

3) Lee toda la Biblia, como nunca antes, poniendo especial atención al Evangelio de Juan, al resto del Nuevo Testamento y al Apocalipsis.

4) Por ninguna razón, NO ESTÉS DE ACUERDO con el nuevo sistema que se impondrá en todo el mundo (un solo gobernante, una sola filosofía, un solo gobierno), el cual se establecerá como diabólico después de los primeros tres años y medio de su gobierno. No te dejes sellar por ningún tipo de sello (sea éste tecnológico o arcaico) en ninguna parte de tu cuerpo.

5) Busca a otros nuevos cristianos que al igual que tú hayan creído en Cristo, reúnete con ellos, ora a Dios con ellos para tu protección durante este período de 7 años de gran prueba, persecución y sufrimiento.

6) No niegues tu fe en Jesucristo a pesar de que quieran matarte o aislarte (recuerda que esta es tu última oportunidad de obtener la salvación en Cristo, aun cuando tengas que morir por tu fe). Si perdieras tu vida por Jesucristo, recuerda que Él te ha dado vida eterna por haber creído en Él, ha prometido volver por ti y por todos los que hayan creído en este período de Gran Tribulación. Cristo vendrá otra vez junto con su amada iglesia, es decir, con los que ya habían creído en Él y que fueron arrebatados en el rapto donde tú no participaste por tu incredulidad. Pero, ahora que has creído, no debes negar tu fe, porque tu salvación ya no es por gracia y debes sostener tus convicciones hasta el final. El Espíritu Santo ya no estará contigo como lo estuvo siempre con la iglesia antes del rapto, así que debes ser firme, fiel y constante con tu convicción. Al final de los 7 años de Tribulación, Cristo vendrá junto con su iglesia para derrotar al Anti-Cristo y a todas las fuerzas diabólicas, y establecer Su reinado por 1000 años. Ahí estaremos tú y yo... ¡no se te olvide!

Si tienes dudas acerca del cristianismo, de Jesucristo, de la Biblia, de la iglesia, puedes visitar el muro de mi Facebook en:https://www.facebook.com/karelgolcher (aún cuando yo ya no esté en control o a cargo del mismo) y ver todas las publicaciones antiguas que escribí para ayudar a los cristianos (si es que Facebook no cierra su servicio durante la Gran Tribulación). También, puedes leer algunos de mis escritos en:http://karelgolcher.blogspot.com/ Es muy posible que las páginas web cristianas sean bloqueadas o clausuradas por el nuevo sistema u orden mundial. Así que, esfuérzate por obtener una Biblia y tenerla junto a ti (habrán millones de Biblias tiradas en las calles, en las plazas, en las casas, en centros de trabajo, donde habían cristianos que fueron arrebatados por Cristo).

SI VERDADERAMENTE QUIERES EVITARTE PASAR POR ESTA TRIBULACIÓN QUE DURARÁ 7 AÑOS, no dudes en ENTREGAR TU VIDA A JESUCRISTO HOY MISMO, antes de que vengan los días del lloro y crujir de dientes. Yo puedo ayudarte en el proceso, sólo escríbeme y te voy guiando paso a paso para que recibas a Jesucristo y tengas vida eterna.

Hay varias posturas acerca de la doctrina de la Gran Tribulación. Una de ellas dice que la Iglesia pasará por la Gran Tribulación. Otra dice que la Iglesia no pasará por la Gran Tribulación (esa es mi postura). Ambas posturas tienen fundamento bíblico y al fin y al cabo vienen de un esfuerzo piadoso por comprender las Escrituras, especialmente las cosas finales. Así que, te recomiendo que sigas los consejos que te he dado en este Post... ¡Por si a caso!

Este Post lo he escrito desde lo más profundo de mi corazón. No es un Copy & Paste que lo tomé prestado de alguien. Si miras este escrito en otros sitios de internet, me dará mucho gusto que otros hayan publicado este mensaje para que tú seas influenciado de muchas formas posibles. Deseo verte en el cielo y me daría mucho gozo si hoy mismo es el día de tu salvación en Cristo.

Porque Él vive y viene pronto,
Pastor Karel Golcher

P.D: Pase lo que pase, estés a tiempo o no, lee y escribe estos versículos en tu corazón: Romanos 3:10, 3:23, 5:8, 6:23; Juan 3:16, 3:18, 6:35, 10:10, 11:25, 20:31; Romanos 10:9-11; 2 Corintios 5:17.

jueves, 9 de mayo de 2013

ALGUNOS MITOS POPULARES ACERCA DE LA PREDICACIÓN

Mito #1: Más tiempo de estudio equivale a un mejor sermón. 


Este mito parece ser una verdad lógica: pasar más tiempo estudiando comentarios, leer sermones y notas de los grandes eruditos y pulir el mejor de los mensajes es mejor y más conveniente. Tiene lógica, pero sólo hay un problema: ¡No es cierto! Más tiempo de preparación puede ser un factor, sin duda, pero no es una verdad universal. De hecho, la ley de los rendimientos decrecientes a menudo entra en acción en algún momento de nuestra preparación; y más tiempo de estudio puede realmente hacerle daño a tu mensaje. La mejor preparación de nuestro sermón radica en experimentar la presencia de Dios, no en pasar mucho tiempo con los libros de estudio. 

Eclesiastés 12:12: "Además de ellas, hijo mío, ten presente que el hacer muchos libros es algo interminable y que el mucho leer causa fatiga". 

Mito #2: Un mal sermón equivale a menos asistencia la próxima semana 

Creo que este es el temor de muchos de nosotros los predicadores: que un monumental, increíblemente pobre y desastroso sermón dará lugar a la desaparición de la iglesia. Esta es una falsa suposición basada más en el miedo que en los hechos. La gente generalmente tolera un mal sermón. La probabilidad de que tu asistencia caiga del 10 al 25% debido a que predicaste un sermón poco profundo es mínima. Un predicador bien intencionado que ama a Jesús y trabaja duro para preparar su sermón pero que aún comete errores al predicar, no es un gran problema. La mala asistencia en la iglesia ocurre generalmente debido a muchos factores, no sólo por causa de un mal sermón. Por supuesto, si tú predicas algo opuesto al evangelio es posible que los conocedores de la Biblia se alejen de tu iglesia. Pero un sermón que no conectó con tu audiencia no es un delito grave. Es mejor enfocarse en lo que Dios piensa de tu sermón. 

1 Corintios 3:6-7: "Yo sembré, Apolos regó, pero Dios ha dado el crecimiento. 7 Así que no cuenta ni el que siembra ni el que riega, sino sólo Dios, quien es el que hace crecer". 

Mito #3: Estar abierto a los comentarios le hará daño a tu predicación 

Muchos predicadores se niegan a recibir retroalimentación o crítica porque piensan que perjudicará su predicación. La retroalimentación puede ser dura, pero algunos de los mejores predicadores han aprendido a escuchar, recibir y crecer de ella. Si no tienes a nadie que esté dispuesto a darte una honesta retroalimentación de tus sermones, entonces tu predicación no es tan buena como parece. No me malinterpreten, los comentarios y las críticas no son algo divertido y agradable, pero son importantes para que veamos los frutos de nuestra predicación. El secreto para hacer la tarea de la retroalimentación es encontrar un consejero sabio (que no sea el cónyuge) para que nos dé con regularidad aportaciones constructivas. 

Proverbios 15:22: “Cuando falta el consejo, fracasan los planes; cuando abunda el consejo, prosperan”. 

Mito #4: Una enseñanza más profunda equivale a un mensaje académico y teológico 


Hay un montón de rumores acerca de "la enseñanza más profunda" en la iglesia de hoy. El hecho es que las definiciones que los miembros y los líderes de la iglesia usan para explicar qué es "enseñanza profunda" no suelen ser las mismas. Los líderes de la iglesia a menudo equiparan "la enseñanza profunda" con una entrega teológica y académica profunda, mientras que muchos miembros de la iglesia definen "enseñanza profunda" en términos de cuánto el sermón les impacta o les convence personalmente. Entonces, ¿quién tiene la razón? La profundidad de tu sermón no depende de tus recursos académicos sino de tu habilidad para penetrar, convencer y señalar la verdad en términos claros y sencillos. Podríamos discutir sobre la simplicidad de la predicación de Jesús frente a las complejidades de las epístolas de Pablo, pero la conclusión es que la "enseñanza más profunda" debe movernos a una "obediencia más profunda". Los sermones académicos no son malos, simplemente no siempre son profundos. Los sermones profundos requieren una precisión extraordinaria para construir un contexto bíblico claro mientras se mueve al oyente a una respuesta provocativa. Pablo resumió su predicción en dos poderosos puntos que lo cambió todo: Cristo crucificado. 

1 Corintios 2:2: “Me propuse más bien, estando entre ustedes, no saber de cosa alguna, excepto de Jesucristo, y de éste crucificado”. 

¡Eso es profundo! 

Estos son los cuatro mitos principales acerca de la predicación que he descubierto tanto en mi propia preparación de sermones como en mis conversaciones con otros líderes de iglesia. ¿Qué mitos podría agregar a la lista? Me encantaría escuchar o leer tus comentarios.